MARIE BLANQUE: ¿QUIÉN HA PUESTO ESO AHÍ?
Entre ediciones oficiales y entrenamientos previos a su celebración he realizado la Quebrantahuesos más de medio centenar de veces. Incluso la llegamos a convertir en una clásica de Semana Santa entre un grupo de amigos de Jaca.
Es decir, te puedes hacer una idea de las veces que he sufrido este puerto. Lo he subido con frío, calor, lloviendo y en todas mis formas posibles: fino, delgado, fofisano y gordo.
Nunca he subido a gusto este puerto. Si has leído la introducción de Planifica tus pedaladas recuerda que la primera vez que lo subí fue con una bici de montaña en la edición del 1995 y que, durante la ascensión, mi único pensamiento era cómo iba a decirle al de la tienda que la bicicleta de carretera que tenia encargada ya no la quería.
Si así sufría con una bici de montaña y desarrollos más que benévolos, ¿cómo sería con los desarrollos de una bici de carretera?
Ni siquiera en los años que iba muy delante de la marcha disfruté este puerto (pared). En dos ocasiones conseguí llegar a los últimos cuatro kilómetros entre los diez primeros, para lo cuál hay que estar muy bien entrenado, y al coronar me habían metido cerca de cuatro minutos. Bien es cierto que hace veinte años no había el nivel que tenemos en estos momentos porque sino ni de broma llego delante a esas alturas de marcha.
Y es que, en estos puertos con semejantes porcentajes, se debe tener un perfil muy específico, donde la relación vatios por kilogramo (w/kg) es determinante.
En la ocasión que menos me he divertido ha sido la vez que más rápido lo he subido. Al menos, su último kilómetro. Ello debido a que fui esquivando las vacas que estaban repartidas a lo largo de toda la carretera. Creo que todas las vacas del valle estaban allí. Ese último kilómetro lo subí con el sonido de cencerros.
Y, fuera de broma, para darle más emoción, ese día iba con una equipación completamente roja e incluso con botines de licra rojos (hubo una época en donde se pusieron de moda). Llegué a ver en muchos momentos entre 12 y 13km/h. La adrenalina hace maravillas, y también los 69kg que pesaba por aquel entonces.

Por el contrario, bajando, solo lo he hecho una vez y tampoco es muy divertido, salvo que seas un adepto a la velocidad.
En este artículo, algo distinto, te voy a dar una visión particular de la influencia que tiene o puede tener este puerto en la marcha cicloturista Quebrantahuesos. También te voy a proporcionar datos interesantes, y alguno de ellos te puede servir para otra ocasión.
Una sauna natural
Este puerto habría que subirlo en bañador y con eBike. Fuera de broma, este puerto tiene un microclima debido al aumento brusco de temperatura y humedad.
En esta pasada edición, en la que hizo mucho calor, en la primera parte, desde la salida en Sabiñánigo hasta el desvío a Escot e inicio de los nueve kilómetros del puerto, la temperatura fue muy agradable, con 19ºC de media (puedes verlo en la gráfica).

Sin embargo, la media en los nueve kilómetros de puerto subió a 29ºC. Esta media salió de los primeros cinco kilómetros a 27ºC de media y los 31ºC de media en los últimos cuatro kilómetros. A ello hay que sumarle la gran humedad existente, donde la pérdida de líquido es muy alta, al igual que la de sodio.
Como algunos sabrán, soy un friki de la meteorología. Aquí os dejo el mapa de temperatura a 850 Hpa (unos 1500m de altitud) de esta edición y la que se aplazó por la ola de calor. En esta edición pasamos mucho calor, bajó el rendimiento y golpes de calor.
Yo fui uno de los que acusaron mucho las altas temperaturas a partir de Marie Blanque. Imaginemos qué hubiese sucedido si se hubiera celebrado en su fecha la edición del 2022. Solo con ver los mapas, nos podemos imaginar.

Llegada a pie de puerto: sin glucógeno
Es un dato importante porque, analizando datos, ningún ciclista llega a los últimos cuatro kilómetros (la pared) con glucógeno. La gran mayoría de los ciclistas llegan vacíos de glucógeno al desvío hacia Escot.
Por lo tanto, al depender del glucógeno exógeno, se hace muy recomendable comer nada más coronar Somport y un poco antes del desvío a Marie Blanque.
Si tomas algo con cafeína, que sea al coronar Somport, ya que te hará efecto durante la ascensión al Marie Blanque. Si lo tomas poco antes o justo antes de iniciar Marie Blanque, la cafeína no te hará efecto porque se necesitan de 45min a 1h.
La cadencia
En los datos que puedes ver en las gráficas, la cadencia media nunca suele superar las 65 pedaladas. Incluso, hay un gran número de ciclistas cuya cadencia media se encuentra entre 55/ 60 pedaladas.


Muscularmente, esta cadencia “te revienta. Es por ello que el entrenamiento de torque puede ser más que interesante. Habría que plantearse realizar este trabajo de torque una vez completada parte del entrenamiento para simular un escenario al que te vas a encontrar el día de la prueba.
Fatiga a todos los niveles
Al depender del glucógeno exógeno, en caso de no seguir una estrategia nutricional, las grasas serán el principal sustrato utilizado. Esta circunstancia acelera la fatiga del sistema nervioso central por lo que los impulsos nerviosos que nuestro cerebro envía al músculo serán mucho más débiles, con la consecuente pérdida de rendimiento.
Es por ello que comer antes e ingerir carbohidratos en forma líquida durante la parte más exigente es importante.
La fatiga muscular es muy posible que haya aparecido previamente debido al vaciamiento de los depósitos de glucógeno y a los números impactos anaeróbicos que se suelen dar en la parte inicial de la marcha y el primer tramo nada más bajar el Somport.
Concentración mental
En los últimos cuatro kilómetros, es mejor no pensar demasiado, porque como empieces: “qué duro es esto” y “qué mal voy”, vas a terminar bajándote.
De todos modos, un ciclista que no esté medianamente entrenado lo va a pasar muy mal en este puerto debido a la exigencia muscular que requiere.
Además, al no estar entrenado cardiovascularmente, el pulso se disparará por encima del umbral anaeróbico, lo que es lo peor que puede ocurrir.
Con este escenario, el Marie Blanque, haciendo un símil taurino, nos ha puesto las banderillas para dejarnos en pocos kilómetros, al pie del Portalet. Son 29 kilómetros que pondrán a prueba la resistencia a la fatiga del ciclista.
Todos aquellos que en su salida de fondo semanal hacen la parada a mitad de ruta para almorzar o tomar café, serán los que más acusen la falta de resistencia a la fatiga.
Y por supuesto, aquellos que se hayan creído Pogadcar en el Marie Blanque, en el Portalet “los van a poner en su sitio”.
Como para que no aparezcan los calambres…
Consejo: Lleva el máximo desarrollo que puedas, mejora tu composición corporal durante la temporada, no te cebes con nadie porque no sirve ninguna rueda, cada vez que veas el cartel que anuncia el próximo kilómetro sé positivo y piensa que ya queda uno menos.

















Me parece una muy qcertada descripción y buenos consejos.
Gracias, una vez más
No se puede explicar mejor