Las pulsaciones están volviendo a recuperar su protagonismo. Es la impresión que tengo después de haber visto el comportamiento del cicloturista en un primer momento.
Desde la irrupción de la potencia hubo un punto que se les dejó algo de lado y lo que había que controlar en todo momento eran los vatios. En algunos casos incluso se dejaba la banda del pulsómetro en casa.
Actualmente se le está dando “una nueva oportunidad” porque se ha visto que puede ser la que lleve la batuta en muchas situaciones, pasando por encima de la potencia. Y, cómo no, con la irrupción —que por otra parte no es algo nuevo— del primer umbral.
No debemos olvidar que la frecuencia cardiaca es la que refleja la carga interna que suponen esos vatios que vamos moviendo.
En este artículo vamos a ver cuándo es la referencia más fiable y cuándo no deberíamos usarla como única guía del entrenamiento.
CUANDO LA FRECUENCIA CARDIACA DEBE SER LA REFERENCIA PRINCIPAL
Para no superar el umbral anaeróbico (VT2)
No superar este límite es clave para evitar la acumulación excesiva de lactato. En el proceso de generación de lactato aumenta la acidosis y, con ello, se dificulta la contracción muscular. Ello debido a la generación de iones de hidrógeno (H+), ya que el lactato es un sustrato muy apreciado a nivel muscular como fuente de energía.
En la Z2 de potencia cuando el primer umbral es bajo (VT1)
Esto sucede particularmente cuando el ciclista no tiene una adaptación cardiovascular aceptable. Para solucionarlo, es necesario controlar que la frecuencia cardiaca no supere el primer umbral o, si lo hace, que sea el tiempo indispensable.
En estos casos lo ideal es que las pulsaciones sean la referencia principal del entrenamiento hasta que se acoplen adecuadamente.
Al iniciar los entrenamientos y desconocemos las zonas de potencia
Después de un descanso de transición, un parón, o cuando es la primera vez que se entrena con potencia y no hemos realizado aún el test. Lo ideal sería comenzar a entrenar en una zona de resistencia entre el 65%-70% de la frecuencia cardiaca máxima.
CUANDO INTERESA CONTROLAR LA FRECUENCIA CARDIACA
Como he comentado, es el reflejo de la carga interna y un excelente indicador en determinadas situaciones.
Salidas de fondo
Cuando se realizan tiradas largas y de varias horas nos va a indicar cuándo la nutrición e hidratación está siendo la adecuada, ya que, de lo contrario, en el caso de que se mantenga estable en relación a la potencia que vamos desarrollando, la cosa va bien.
Si las pulsaciones se disparan en exceso puede ser debido a una deshidratación o a una mala base aeróbica, en el caso de que la hidratación sea la adecuada. Habrá que analizar por qué la base aeróbica es inadecuada.
Si el pulso no sube, posiblemente sea por déficit de glucosa y unas pautas inadecuadas de nutrición durante el recorrido.
Controlar la evolución aeróbica
Si el periodo de base está siendo efectivo, para la misma potencia la frecuencia cardiaca será menor, del mismo modo que la deriva cardiaca será menor.
La potencia puede ser influenciada, aunque sea un dato real, por el viento o la cadencia, pero la frecuencia cardiaca mejora o se controla si la mejora fisiológica se lleva a cabo.
CUANDO LA FRECUENCIA CARDIACA NO ES UNA REFERENCIA FIABLE
En estos casos las pulsaciones nos pueden llevar a error.
Con calor, humedad o mala ventilación (rodillo
Hay ciclistas que siguen sin utilizar un ventilador para entrenar en el rodillo y, en algunos casos, se cree erróneamente que con realizar la sesión de rodillo en una terraza o galería donde la temperatura no es alta, pero sin ventilación, es suficiente.
En estos casos la temperatura corporal aumenta y se refleja en una mayor frecuencia cardiaca.
Con fatiga acumulada
En estos casos el sistema nervioso central impide que el pulso suba y la potencia será la referencia más fiable.
En intervalos cortos pero intensos
Entrenamientos como los realizados en Z5-Z6, la frecuencia cardiaca va con excesivo retraso y no es una referencia objetiva para estos intervalos, sobre todo en aquellos cuya duración es menor de un minuto.
En definitiva, la frecuencia cardiaca sigue siendo una herramienta extraordinaria y que aporta mucha información para controlar la evolución del periodo de base, el estrés interno y la evolución fisiológica.
Y no aporta una información objetiva cuando las condiciones alteran el pulso o la intensidad es demasiado alta para que las pulsaciones respondan a tiempo.
















