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EL PERFIL DE POTENCIA ¿QUÉ MEJORO?

Hay una pregunta que muchos ciclistas se hacen cuando miran sus datos del perfil de potencia: “¿qué tengo que mejorar?”.

Y aunque la respuesta más habitual suele ser “subir el FTP”, la realidad es bastante más interesante. Tu rendimiento no depende de un único número. Depende de cómo produces potencia en diferentes duraciones: unos segundos, un minuto, cinco minutos, veinte minutos o varias horas.

Ahí es donde entra el perfil de potencia.

El perfil de un ciclista que no compite pero con buenos valores

El perfil de potencia es una especie de huella energética del ciclista. Nos dice qué tipo de esfuerzos se te dan mejor, dónde tienes margen de mejora y, sobre todo, si estás entrenando aquello que realmente necesitas para rendir mejor en tu contexto.

No es lo mismo un ciclista que gana carreras atacando en subidas cortas que otro que necesita sostener ritmo durante una marcha de cinco horas. Tampoco tiene las mismas necesidades un corredor explosivo que uno muy resistente, pero sin cambios de ritmo. Por eso, antes de decidir qué entrenar, conviene mirar el perfil completo.

El perfil de potencia te dice dónde estás

Tu curva de potencia muestra la mejor potencia que has sido capaz de producir en diferentes duraciones. Por ejemplo, tu mejor potencia de 5 segundos, 1 minuto, 5 minutos, 20 minutos o 60 minutos. Cada una de esas zonas representa una cualidad distinta.

La potencia de 5 segundos nos habla de tu capacidad neuromuscular, tu aceleración y tu pico máximo de potencia. La potencia de 30 segundos a 1 minuto refleja tu capacidad anaeróbica, es decir, tu habilidad para producir mucha energía por encima de tu umbral durante poco tiempo.

La potencia de 3 a 6 minutos se relaciona mucho con tu capacidad aeróbica alta, cercana al VO2max. La potencia de 20 a 60 minutos nos habla de tu umbral, tu capacidad de sostener esfuerzos intensos y estables. Y

las duraciones más largas, de 2, 3, 4 o más horas, nos muestran tu resistencia, tu durabilidad y tu capacidad para seguir produciendo potencia cuando aparece la fatiga.

La clave no es mirar un solo punto. La clave es observar la forma de la curva.

Si tienes mucha potencia corta, pero te hundes en esfuerzos largos

Este es un perfil bastante común en ciclistas explosivos. Son corredores capaces de hacer un gran sprint, arrancar fuerte, cerrar huecos o coronar repechos cortos con mucha intensidad. En la grupeta parecen tener chispa. Pero cuando el esfuerzo se alarga, empiezan los problemas.

Pueden hacer números muy buenos en 5 segundos, 30 segundos o 1 minuto, pero su potencia de 20, 40 o 60 minutos no está al mismo nivel. En carrera, esto se traduce en una sensación muy clara: pueden responder a ataques, pero les cuesta sostener ritmo. Pueden hacer daño en un repecho, pero sufren cuando la subida dura más de diez minutos.

En este caso, la mejora no pasa necesariamente por hacer todavía más sprints. Probablemente el punto limitante esté en la base aeróbica, el umbral y la capacidad de repetir esfuerzos sin vaciarse.

Aquí el objetivo sería construir más motor. No perder la explosividad, sino darle una base más sólida. Un ciclista con buena potencia corta y mejor umbral se vuelve mucho más peligroso, porque no solo arranca fuerte: también aguanta después.

Sesiones útiles para este perfil podrían ser trabajos de tempo y Sweet spot, intervalos largos cerca del umbral y bloques progresivos donde el ciclista aprenda a sostener potencia sin depender siempre de la explosividad. Hace falta valorar si quizás te interese más ganar durabilidad que explosividad.

Todo dependiendo del objetivo.

Si tienes buen umbral, pero poca explosividad

Este es el perfil del ciclista constante. El típico corredor que puede ir mucho rato a ritmo, que no se descompone fácilmente y que funciona bien en subidas largas, contrarrelojes o marchas de fondo. Su potencia de 20, 40 o 60 minutos suele ser buena, pero cuando aparecen ataques, cambios bruscos o repechos explosivos, sufre.

No es que sea un ciclista débil. Al contrario. Muchas veces tiene una gran capacidad aeróbica. El problema es que su perfil es demasiado plano: puede sostener, pero le cuesta romper.

En este caso, mejorar no significa abandonar el trabajo de umbral. Significa añadir capacidad para producir potencia por encima de ese umbral. Es decir, mejorar la tolerancia a esfuerzos intensos, la aceleración y la capacidad anaeróbica.

Este ciclista necesita aprender a cambiar de ritmo. No solo físicamente, también mentalmente. Muchos ciclistas de perfil diésel se sienten cómodos controlando la intensidad, pero se bloquean cuando la carrera exige desorden: arrancadas, cortes, repechos, curvas, aceleraciones.

Para este perfil pueden ser muy útiles los intervalos cortos de alta intensidad, los trabajos de 30/30, 40/20, esfuerzos de 1 minuto, arrancadas en subida y sesiones donde se combine ritmo sostenido con cambios de potencia.

Si tu potencia de 3 a 6 minutos es baja

La zona de 3 a 6 minutos suele ser una de las más importantes y, a la vez, una de las más incómodas de entrenar. Aquí entramos en esfuerzos cercanos al VO2máx: intensidades muy altas, sostenidas el tiempo suficiente como para que el sufrimiento no sea breve.

Este rango es clave para muchos momentos decisivos: subidas cortas, ataques largos, persecuciones, cortes en carrera, finales exigentes o tramos donde hay que ir por encima del umbral sin explotar.

Un ciclista con baja potencia en esta zona puede tener buen fondo e incluso buen sprint, pero le falta capacidad para sostener una intensidad muy alta durante varios minutos. En la práctica, aguanta bien mientras el ritmo es controlado, pero cuando el grupo se pone realmente duro durante tres, cuatro o cinco minutos, se queda sin respuesta.

Aquí el entrenamiento debe buscar elevar el techo aeróbico. No se trata solo de sufrir más, sino de trabajar con intención. Intervalos de 3 a 5 minutos a intensidad alta, recuperaciones incompletas y bloques progresivos pueden ser herramientas muy útiles.

Pero hay que tener cuidado: este tipo de trabajo es exigente. No conviene meterlo sin una base previa ni abusar de él durante todo el año. Bien usado, mejora mucho el rendimiento. Mal usado, fatiga demasiado y deja al ciclista sin frescura.

Si tienes buen FTP, pero te fatigas demasiado en salidas largas

Este es uno de los perfiles más interesantes. El ciclista tiene buenos números en esfuerzos relativamente controlados, quizá un buen FTP, buenos test de 20 minutos o buenas series en entrenamiento. Pero en salidas largas, marchas o carreras de varias horas, su rendimiento cae demasiado.

Aquí aparece un concepto fundamental: durabilidad.

La durabilidad es la capacidad de seguir produciendo potencia después de acumular fatiga. No es lo mismo hacer 300 vatios durante 20 minutos al inicio de una salida que hacerlos después de tres horas, varios puertos y poco glucógeno disponible.

Muchos ciclistas entrenan bien sus mejores números, pero no entrenan lo suficiente la capacidad de repetirlos en fatiga. Por eso, cuando miran su perfil de potencia fresco, parece que todo está bien. Pero cuando analizan la potencia después de 2.000 o 3.000 kJ de trabajo acumulado, aparece la verdad.

Este ciclista no necesita necesariamente subir mucho más su FTP en fresco. Quizá necesita que su potencia útil baje menos con el paso de las horas.

Para mejorar, son importantes las salidas largas bien estructuradas, los bloques de tempo o Sweet spot al final de entrenamientos largos, la nutrición durante el esfuerzo y la capacidad de mantener eficiencia cuando el cuerpo ya no está cómodo.

Un ejemplo sería hacer una salida de fondo donde el trabajo principal no esté al principio, sino en la última hora. Porque ahí se entrena lo que muchas pruebas exigen: rendir cuando ya estás cansado.

Si tu potencia máxima es baja

La potencia máxima, o Pmáx, representa la mayor potencia que puedes producir en un instante muy corto. Está muy relacionada con la capacidad neuromuscular, la coordinación, la fuerza aplicada y la velocidad de contracción.

No todos los ciclistas necesitan tener una Pmáx enorme. Un escalador de fondo no necesita el mismo pico de potencia que un sprinter. Pero una Pmáx demasiado baja puede limitar aceleraciones, arrancadas, cambios de ritmo y capacidad para cerrar huecos.

Además, mejorar la potencia máxima no solo sirve para el sprint final. También puede ayudar a que esfuerzos submáximos se sientan relativamente más fáciles. Si tu techo neuromuscular es más alto, una aceleración fuerte puede costarte menos en términos relativos.

Para mejorar esta zona, el trabajo debe ser muy específico: sprints cortos, buena recuperación, alta calidad y poca fatiga acumulada. No se trata de hacer muchos sprints cansado, sino de hacer pocos sprints muy buenos.

Un error común es entrenar la potencia máxima al final de una salida larga, cuando ya no hay frescura. Eso puede tener sentido para entrenar el sprint fatigado, pero no para desarrollar realmente el pico máximo. Para mejorar Pmáx, primero hay que aprender a producir potencia con calidad.

Si tienes buena capacidad anaeróbica, pero no la repites bien

Algunos ciclistas pueden hacer un esfuerzo brutal de 30 segundos o 1 minuto, pero después necesitan mucho tiempo para recuperarse. Son capaces de hacer un gran ataque, pero si el grupo responde y hay que volver a arrancar, desaparecen.

Aquí no basta con mirar el mejor valor de un minuto. Hay que preguntarse cuántas veces puedes acercarte a ese valor dentro de una misma sesión o carrera.

En términos prácticos, este perfil tiene una bala, pero pocas recargas. Puede ser útil en situaciones concretas, pero limitado en carreras con muchos cambios de ritmo.

Para mejorar, conviene trabajar la repetición de esfuerzos por encima del umbral. Series cortas, recuperaciones incompletas, bloques de micro intervalos y esfuerzos anaeróbicos dentro de trabajo aeróbico pueden ayudar.

Por ejemplo, un entrenamiento con varias repeticiones de 40 segundos fuertes, recuperando poco, no busca solo mejorar tu mejor potencia de 40 segundos. Busca mejorar tu capacidad para repetir esfuerzos duros sin que cada repetición sea mucho peor que la anterior.

Si tu curva cae demasiado rápido

La forma de la curva de potencia dice mucho. Una curva que cae muy rápido desde los esfuerzos cortos hacia los medios indica un perfil explosivo, pero poco sostenible. Una curva más estable indica buena resistencia, pero quizá menos capacidad de cambio.

Ninguna forma es buena o mala por sí misma. Depende del objetivo.

Para un circuito, una marcha gran fondo, una carrera máster, una subida larga o una prueba gravel, las demandas son distintas. Por eso el perfil de potencia siempre debe interpretarse junto al tipo de prueba que preparas.

No tiene sentido obsesionarse con mejorar los 5 segundos si tu objetivo principal es una marcha de desnivel de seis horas. Tampoco tiene sentido dedicar todo el año al umbral si compites en carreras donde los cortes se hacen con esfuerzos de 1 a 3 minutos.

La pregunta importante no es solo: ¿dónde soy peor? La pregunta correcta es: ¿qué limitación me impide rendir mejor en mi objetivo?

Tu perfil de potencia debe guiar el entrenamiento

Muchos ciclistas miran la curva de potencia como quien mira un ranking. Buscan su mejor número, comparan vatios por kilo y sacan conclusiones rápidas. Pero el verdadero valor del perfil de potencia no está en presumir de fortalezas, sino en detectar prioridades.

Un buen análisis debería llevarte a decisiones concretas: qué cualidad debes mantener, qué cualidad debes desarrollar, qué cualidad no es prioritaria ahora, qué tipo de entrenamiento se parece más a tu objetivo y qué números importan realmente para tu rendimiento.

Porque no siempre hay que mejorar lo peor. A veces hay que reforzar tu arma principal. Otras veces hay que corregir una debilidad que te limita. Y en muchos casos hay que buscar equilibrio entre ambas cosas.

Un sprinter no debería convertirse en escalador por tener mal perfil en 20 minutos. Pero sí puede necesitar suficiente resistencia para llegar al sprint. Un escalador no necesita ganar un sprint masivo, pero sí puede necesitar aceleración para responder a un ataque en la parte final de un puerto.

El perfil de potencia no te dice que cambies quién eres. Te dice cómo convertirte en una versión más completa y más eficaz de ti mismo.

Conclusión

Entonces, ¿qué debes mejorar según tu perfil de potencia?

La próxima vez que mires tu curva de potencia, no te preguntes solo cuál es tu mejor número. Pregúntate algo más útil: ¿qué parte de esta curva explica lo que me pasa cuando compito o cuando entreno fuerte?

Ahí empieza el verdadero análisis.

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